Hay ángeles y demonios entre estos pensamientos y visiones. Hay divinidad y desesperación. Los grandes creadores de espíritus trascienden toda la experiencia del alcohol: son defensores del medio ambiente, son defensores de su personal, de las comunidades en las que existen. Sus creaciones invocan los distintos sabores de su terruño, acompañados por la euforia sagrada.